Roberto Niño Santana estudia actualmente el Doctorado en Filosofía en la Universidad Anahuac; obtuvo su grado de Maestría en Administración de Pequeñas y Medianas Empresas por la BUAP, con la tesis de Reingeniería de Recursos Humanos. Es Licenciado en Administración por la UNAM con especialidad en Finanzas. Instructor certificado por la STPS.
Ha sido expositor del ITESM CCV; profesor de profesional y postgrado en la Universidad Paccioli, Universidad Villa Rica, CUHM, UNIVO, EBC y la UIA en el MBA.
Ha trabajado con empresas como BMV, Deloitte, Coca Cola FEMSA, Pfizer, Volvo, CATOEX, Farmacias de Similares, Quálitas, CMIC, con los Ingenios de Huixtla, San José de Abajo, Sta. Clara y en empresas en Colombia y Nicaragua, en temas como integración, automotivación, liderazgo, actitudes, formación de instructores, ventas profesionales, alta dirección y eficiencia operativa y administración del cambio.
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mayores crisis que vive nuestro país y el mundo, es la de liderazgo; la de auténticos líderes.Si alguna de estas características no esta presente, no se puede hablar de un verdadero líder. Por lo mismo no es fácil la formación de lideres por que las 5 cualidades deben de darse, y el alto grado, en la misma persona.
MADUREZ
La madurez humana se reconoce como la perfecta armonía de todas las facultades de la persona. La persona madura es, ante todo, dueña de si misma por que se conoce y tiene la cotidiana experiencia de saberse gobernar. La persona madura quía su conducta mediante una recta jerarquía de valores.
La persona madura “personifica” al imperio de la armonía y aunque no alcance la perfección, si la anhela y se esfuerza por alcanzarla en su que hacer cotidiano. La persona madura emana e irradia paz, serenidad, energía, plenitud, alegría y entusiasmo por la vida y por todo lo bueno y verdadero.
Una persona madura tiene el dominio de su dimensión psíquico-emocional, su carácter es amable, su temperamento es afable y comprensivo, sus emociones son de gran riqueza interna, sus sentimientos magnánimos. Si no haya alegría y entusiasmo no hay auténtica madurez y no hay por lo tanto, la cualidades más básicas de un liderazgo que cautiva a la gente.
La madurez es primordialmente una actitud ante la responsabilidad y la libertad: la madurez es la facultad de pleno gobierno de si mismo para poder ejercer facultades de gobierno sobre otras personas.
INTEGRIDAD
También, como la madurez, en la integridad se destaca no solo el desarrollo de todos los sectores que conforman la personalidad, sino la necesidad de armonía entre ellos.
El hombre íntegro se entiende como el hombre cabal, auténtico, congruente, honrado, “de una sola pieza”. El hombre íntegro es que no tiene precio y sus convicciones personales se anteponen a cualquier posibilidad de negociarlas o traicionarlas.
El líder íntegro no solo es un modelo de conducta ética y de vida intachable sino que sabe crear una atmosfera de virtud y bienestar en su entorno y en todas las personas a quien afecta su radio de acción. Un liderazgo que no este fundamentado en la integridad no es liderazgo, y que aunque éste pueda imponerse la realidad es que no inspira y tampoco mueve a voluntades libres.
Se requiere gran valor para ser ético y congruente. Es condición necesaria de “ser íntegro”, el estar siempre dispuestos al desprecio, la burla e incluso a la persecución, de quienes no lo son y para quienes el testimonio de congruencia de vida de líder puede ser motivo de incomodidad, molestia; les increpa de sobre manera.
De alguna forma la dimensión ética de la persona brota del santuario interior de cada ser humano que es la consciencia. Ésta, se forma o deforma según se le escuche y obedezca. Esta voz interior, produce sentimientos de satisfacción ante una buena y noble acción, y de reclamo y malestar ante lo no debido; incluso aunque nadie lo haya visto.
VOCACIÓN DE SERVICIO
Es incomprensible un auténtico líder sin un alma generosa y siempre dispuesta a dar. El líder sabe compartir lo que tiene y posee una sensibilidad especial por los que sufren penas e injusticias.
El verdadero líder va más allá de dar sus pertenencias y llega a un punto de darse a si mismo: sus facultades, su tiempo, su persona. Sólo el hombre formado por la generosidad, es capaz de superar las fuerzas del centrifugas del egocentrismo que todo ser humano trae consigo y la seducciones del apego a los bienes y satisfactores materiales a los que continuamente se enfrenta el hombre de hoy.
La generosidad es la corona de la madurez y aunque unos nacen con mayor naturalidad para ejercitarla, la realidad es que siempre será una ascesis y una lucha de desprendimiento, ya sea de cosas materiales o de si mismos.
El líder sabe ver el trabajo cotidiano como momentos de servicio y como oportunidades de humanizar al mundo, la cultura, la ciencia, las artes, las estructuras laborales, la política, la convivencia humana, la familia. Más allá de una noble actividad para satisfacer las necesidades vitales, para el líder con vocación de servicio todo le representa alternativas de crecimiento y de mejora social.
Muchas veces el líder realiza acciones que sobrepasan la lógica y la misma prudencia humana, especialmente cuando se trata de mejorar las condiciones de vida de sus semejantes. El líder con vocación de servicio se atreve a hacer cosas que desafían su propio bienestar personal.
CAPACIDAD DE LOGRO
El líder es una persona de hechos consumados, de realizaciones, de obras concretas. Las 3 características anteriores se orientan al sustrato del líder y ésta, aunque se cimienta en las anteriores, es la parte más visible del líder. El líder es una persona eminentemente práctica.
Cabe destacar dentro de esta categoría a todo lo que se entiende como carácter. Es aquí donde la voluntado cobra relevancia. ¿De que serviría una gente madura, íntegra y con vocación de servicio si tuviera carencias de carácter o que simplemente no estuviese orientada a acciones concretas?
En la capacidad de concretar y consumar realidades, será prioritario para el líder el saberse rodear de gente competente a la vez que el saber distanciarse de la gente que impide el evacuado funcionamiento del equipo. El ensamblaje del equipo de trabajo es el punto clave para llevar cualquier actividad a resultados sobresalientes.
ALTA CAPACIDAD DE RELACIÓN HUMANA
Es tan impensable un líder sin personas, como lo es un líder sin una alta capacidad de relación humana. No hay lideres si no hay dirigentes empáticos, sensibles, amables, detallistas, persuasivos; en una palabra hombres y mujeres, muy humanos y serviciales.
¿De que sirve una persona con gran ciencia si no sabe orientar a ésta al servicio de la comunidad? ¿De que sirve interesarse en todo el conocimiento del saber si no hay un interés real por los otros? El servicio y el amor hacia los semejantes despierta todas las potencias, las afina y las agudiza.
En la definición del líder auténtico se contempla a la persona que es bondadosa y paciente con los otros; al que es prototipo de comprensión; al que es extremadamente lento a la ira y al cólera. En esta visión de líder, éste es rico en buen humor y afabilidad; es de fácil sonrisa y particularmente cuidadoso de no ofender y de hablar mal de los demás. Nadie mueve voluntades libres si no es a través de la alegría por vivir y de una energía positiva y explosiva que una genuina alegría emana y contagia.
Revista Integra.
Universidad Anahuac Sur
Verano 2008
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Confianza y Talento