Casi todas las personas que cometen errores ante la sociedad, intentan con alguna serie de razonamientos, falaces o lógicos, justificar sus actos antisociales aun ante ellos mismos.

El 99% de las personas a nivel mundial no se critican a si mismos por nada, por grandes que sean sus errores, los justifican.

La crítica hacia terceros es inútil, por que pone a la otra persona a la defensiva, por lo común lo que hace  es justificarse, esto es peligroso por que lastima el orgullo y se aferra mas a lo que hizo mal dandole jucios de valor, creyendo que hizo lo correcto.

Premiando la buena conducta los animales aprenden más rápido y retienen lo aprendido con más eficacia.

Por medio de la crítica nunca provocaremos cambios duraderos, y con frecuencia creamos resentimientos.

El resentimiento que genera la crítica puede desmoralizar a empleados, miembros de la familia y amigos, y aun así no corrige la situación que se ha criticado, normalmente la agudiza.

El señalar los errores ofende y distrae del objetivo a la persona que se los señalas, se focaliza en corregir los errores y se pierde de saber que es lo que hizo bien. Si una persona no sabe que fue lo que hizo bien, jamás sabrá como corregir el error, estará enterado de que las cosas no salieron como esperaba, pero no sabrá que hizo mal.

Suena paradójico, pero así es; cuando se señala el acierto la persona sabrá que es lo que hizo bien y lo repetira. Si el acierto no se señala solo el error, es muy probable en la próxima ocasión deje de hacer el acierto no señalado y cometa un error mas fuerte.

Ver los errores de los demás es lo mas simple, cualquier tonto puede hacerlo, solamente una persona inteligente puede ver los suyos y corregirlos.

Criticar, censurar y quejarse, es una forma de no asumir la responsabilidad cuando sucede un error.

El camino correcto es asumir la responsabilidad y actuar en consecuencia.

Nadie convencido en contra de su voluntad, se comprometerá con los resultados buscados y menos con los obtenidos.